Paradigma Co-vida 2020

Muchos nos preguntamos como será nuestra vida cuando salgamos del confinamiento. Sin duda echamos de menos la vorágine de nuestro día a día , los cafés con compañeros de trabajo o el pincho de tortilla a media mañana. Incluso me atrevería a decir que los atascos de tráfico que nos dan la oportunidad de planear mentalmente nuestras agendas o dejar volar la imaginación durante un rato.

Somos seres relacionales y necesitamos el contacto con otros seres humanos, de eso no cabe la menor duda y por eso salimos a las 20h a nuestros balcones, para honrar la labor de los que están en la calle al pie del cañón, pero también para sentir el calor de nuestros vecinos a los que hasta ese momento apenas saludábamos en los rellanos de nuestras casas.

Esta crisis tiene dos dimensiones claras, la social y la económica. Ambas han caminado juntas a lo largo de la historia. Los cambios económicos generaban profundas transformaciones sociales y viceversa. Pensar en la llegada de la máquina de vapor y la transformación social que produjo al ordenar a las personas entorno a la producción sacándolas de sus ámbitos rurales. Se generaron nuevas necesidades de relación, comunicación y pertenencia distintas a las existentes anteriormente meramente de supervivencia.

Este confinamiento nos ha parado en seco, nos ha metido en casa y nos ha desprovisto de muchos de los incentivos que a diario teníamos para evadirnos de la realidad. Nos ha enfrentado con nosotros mismo y nuestros pensamientos sin más objetivo que observarlos y aprender de los mensajes que nos traen. Así nos habremos dado cuenta de nuestra impaciencia, la falta de conexión con nosotros mismos y por ende con las personas más cercanas a nosotros, aquellos con los que compartíamos la vida casi sin darnos cuenta. Hemos vuelto a valorar una charla sin prisas, a saborear un vino añejo o disfrutar de una comida preparada con mimo y tiempo asistidos por una receta en youtube, que por durar más de 10 minutos era impensable seguirla en nuestra vida Pre covid 19. No había tiempo. Nuestra COVIDA 2020 debería mantener muchas de las licencias que nos hemos permitido en el confinamiento. Es una mirada hacia dentro, hacia lo verdaderamente importante.

Observo también como llueve por las ventanas de mi casa, a decir verdad no ha parado de hacerlo desde hace mes y medio que empecé el confinamiento. A veces torrencialmente como esta mañana, otras con ligeras gotas que parecen murmullos y otras veces en forma de piedras blancas como la granizada de hace unos días. Veo fotos en las que por pimera vez se observa la cordillera del Himalaya desde India, la famosa boina de Madrid que a modo de txapela cubría las cabezas de las 4 torres ha desaparecido y el cesped de la urbanización luce como nunca antes. Los pájaros me despiertan y me acompañan cuando leo por las tardes, un sonido que en Pre Covid-19 era imperceptible. El planeta se regenera y buena falta que le hacía. Nuestra sensibilidad hacia sus necesidades debería mantenerse en el escenario COVIDA 2020.

La economía va a ser sin duda el apartado más complicado. Menos mal que hemos demostrado capacidad de trabajo y sacrificio, sobre todo por parte de una generación que ahora se marcha en el silencio de hospitales de campaña improvisados, intubados y con mascarillas que les tapan las bocas a modo de mordaza hasta que rendidos, cierran los ojos solos. Una tragedia en toda regla de la que apenas tenemos eco en los medios de comunicación.

Estamos sólos y ahora nos toca a nosotros empujar y lo haremos, a pesar de nuestos políticos, incapaces de perder uno sólo de sus muchos privilegios. Los de mi generación apoyados en una larga experiencia y con fuerzas renovadas aunque en fase decreciente y los de generaciones anteriores con nuestras enseñanzas tanto en aulas físicas como virtuales o fuera de ellas, y con nuestro ejemplo.

Las economías probablemente se hagan más locales, la deslocalización de la producción se ha visto como un problema muy serio ante las dificultades de abastecimiento. La globalización seguirá pero a un ritmo más lento y con una conciencia distinta, no valdrá todo y a cualquier precio. Geopolíticamente Europa deberá adoptar el liderazgo que le corresponde como justo contrapeso entre las dos grandes superpotencias EEUU que sale debilitada de la crisis y China que sale reforzada. Volveremos a empatizar con el tendero de la esquina, al que la crisis no se ha llevado por delante de milagro, probablemente por estar inmunizado gracias a su ADN de autónomo y antes de dar al click de compra online bajemos a comprarle a él físicamente y de paso darle los buenos días, porque valoraremos de manera diferente, un gesto tan sencillo, que hoy de momento es un lujo, al que ni siquiera, la mayor de las fortunas puede acceder.

Me gusta por tanto observar el escenario COVIDA 2020 de una manera positiva y realista, mirando a un pasado que trae muchas enseñanzas y frente a un futuro que trae numeros retos.