Y si la vida nos para ……..

susan-lu4esm / Pixabay

Ayer un antiguo compañero de trabajo y amigo, me hizo una reflexión por RRSS, tiempo de Mindfulness decía, y me lanzaba el guante anexando mi nombre en twitter @carlos48horas.

Nada más fichar por la Empresa donde él era el CTO tuvo un grave accidente de moto del que salió vivo de milagro. Fui a visitarle al hospital y aunque no le conocía practicamente en ese momento, me aventuré a indicarle que la vida le había parado, y que tenía la oportunidad de observarlo. Creo que aquellas palabras resonaron muy profundamente dentro de él y posteriormente cuando ya había salido de la empresa y estaba con mis actividades profesionales quiso que siguieramos indagando en el significado de parar y observarse y completamos un proceso de acompañamiento, de Coaching, juntos.

Ahora la vida nos ha parado a todos. Con todo el respeto para aquellos que están peleando contra el coronavirus, a los que deseo una pronta recuperación, creo que es un regalo que debemos aprovechar. Presente es sinónimo de regalo y lo que ha forzado este confinamiento obligado es precisamente a parar y poner la atención en el presente. La mente salta continuamente del pasado al futuro, nos engaña creando realidades ficticias, seré feliz cuando tenga tal o cual cosa o consiga tal o cual reto. Atrapados en su juego, nos dejamos llevar, en una vorágine interminable de hacer-hacer, tener-tener con la angustiosa sensación precisamente de no tener lo más valioso que nos ha sido dado, tiempo para indagar en nosotros mismos.

La vida nos confina en nuestras casas y nos obliga a poner el foco dentro. La lampara ya no alumbra cualquiera de los incentivos que formaban parte antes de nuestras vidas: la próxima reunión, quedada, clase, partido, actividad de los niños, partido de mi equipo, del de los niños, ….. NADA de NADA. Estamos a solas con nostros mismos y nuestros seres queridos. Algo que venimos reclamando desde hace tiempo con frases del estilo: no tengo tiempo para nada, se me escapa la vida sin darme cuenta, …..

Los procesos de coaching consisten precisamente en acompañar al Coachee a girar el foco de la lampara y mirar dentro, iluminando aquellos aspectos vitales, profesionales que pudieran estar ocultos y están pidiendo a gritos salir a la luz porque condicionan la felicidad de la persona y se enmascaran en un frenesí de actividades que adormecen su existencia. Ocultarlo es imposible, adormecerlo lo más fácil del mundo, sólo tenemos que escapar de nostros mismos y la vida contribuye a ello, hasta que nos para.

Este precioso regalo que nos ha sido dado, tenemos que provecharlo al máximo. Hoy arranca mi cuarto día de confinamiento y estoy disfrutando cada minuto. En casa nos hemos marcado una rutina en la que incluso asignamos los tiempos de Tv. Nos hemos puesto a seguir por primera vez en la vida una serie, The loudest voice, en la que Russell Crowe está inmenso en todos los sentidos. Un capítulo por día, una película , algo de noticias para seguir la evolución y ya está. A las 12 adaptamos el salón de casa para convertirlo en un improvisado Gimnasio para Pilates, Yoga y estiramientos. Mucha mirada introspectiva, conversaciones productivas, trabajo online y por supuesto salir a la terraza a las 20h, aplaudir y sentir que estamos todos juntos en esta batalla y que sin duda la vamos a ganar.

La felicidad está en estos momentos de conexión total con nosotros mismos. Cada uno fijará sus propias rutinas, si este post puede ayudar a sobrellevar este encierro algo mejor, viendo la tremenda oportunidad que supone no sufrirlo, si no poder disfrutarlo, bienvenido sea. Habré contribuido con un pequeño grano de arena a la labor increíble que médicos, sanitarios, personal de farmacias, supermercados y comercios abiertos, conductores, transportistas que garantizan el suministro, cuerpos de seguridad del estado y tantos y tantos valientes que se juegan su salud por nosotros estando en las calles, hacen a diario. Un enorme aplauso virtual para todos ellos. Hoy a las 20h lo volveré a escenificar desde el balcón de casa, porque, yo feliz, me quedo en casa. #yomequedoencasa

Momento histórico: 5 generaciones a la vez

pexels-photo-887751.jpeg
Photo by PhotoMIX Ltd. on Pexels.com

Estamos viviendo un momento único en la historia donde coinciden en los entornos laborales 5 generaciones con rasgos marcados que hacen que sean diferentes entre sí. Es indudable que la innovación tecnológica ha modificado nuestra manera de comunicarnos, de relacionarnos y en definitiva nuestros hábitos y costumbres a la hora de socializar e incluso de trabajar.

Este momento histórico que nos toca vivir, alumbra la cuarta de las revoluciones industriales. Desde el nacimiento de la máquina de vapor, que marcaría el paso de los entornos agrícolas a las fábricas, se han necesitado más de 100 años para llegar hasta aquí. Sin embargo,  la velocidad a la que actualmente se producen los cambios, por los avances tecnológicos, hace que a duras penas seamos capaces de poder digerirlos.

La sociedad, es fiel reflejo de la realidad que nos rodea, y sus generaciones muestran por tanto una serie de rasgos que son coincidentes entre si. En la generación a la que yo pertenezco,  generación X , no disponíamos de medios informáticos, era el nacimiento de los primeros Atari,  y de los icónicos Commodore 64, en honor  a los 64 kilobytes de información que tenían. Ni una foto de hoy en día, requiere de tan poco espacio de almacenamiento.

Se considera que los Zentennials la generación que empieza ahora a incorporarse al mercado de trabajo miran el dispositivo móvil cada 6 segundos, mientras que los Milennials la generación inmediatamente anterior, lo hace en más del doble de tiempo, cada 15 segundos.  Los de mi generación no podemos salir de casa sin el móvil pero podemos llegar a pasar una hora sin mirarlo. Un Baby boomer podría incluso salir de casa sin él mientras que para un tradicional lo raro es hacerlo con este “artilugio” en los bolsillos. Este hecho que parece anecdótico demuestra hasta que punto estamos condicionados por la tecnología y la innovación, las diferentes generaciones que confluimos hoy en día.

Si una empresa quiere crear un entorno que favorezca la Felicidad organizacional deberá por tanto entender esta circunstancia  y comprender esta realidad. De no hacerlo los conflictos intergeneracionales estarán garantizados.  Veamos lo que caracteriza a cada una de las generaciones:

  1. Veteranos / Tradicionales: Nacidos antes del final de la segunda guerra mundial entre 1929 y 1942. Prácticamente jubilados, los que todavía no disfrutan de ese estatus es porque son propietarios de empresa o han alargado con la consultoría o la formación su horizonte laboral. Recomiendo la película el Becario con el siempre genial Robert de Niro, para entender lo que supone ese salto generacional. Desde la vestimenta, Robert de Niro se mantiene fiel al traje y la corbata, hasta rutinas y accesorios nos muestran lo diferente, e incluso me atrevería a decir exótico, que resulta un “tradicional” en un entorno puramente “start up”. Se caracterizan por el trabajo duro y el sacrificio ya que proceden de una época de carestías.  Muestran gran respeto a la autoridad y son muy tradicionales y firmes en sus creencias y valores.
  2. Baby Boomers: Nacidos justo después de la Segunda guerra mundial entre 1943 y 1965. Se les denomina así por este motivo, ya que el final del conflicto disparó los nacimientos. Se caracterizan por una ética de trabajo muy fuerte, son los “workoholics”, ya que el trabajo les da mucho sentido a su vida. Nos obstante lo anterior son capaces de buscar una cierta calidad de vida. Son muy válidos para el trabajo en equipo. Respetan la autoridad y comienzan a cuestionarse algunas de las creencias y valores heredados de la generación anterior.
  3. Generación X: Entre 1966 y 1980. Se nos conoce como la generación bisagra. Hemos nacido sin tecnología pero la hemos aprendido y nos hemos adaptado a ella con una cierta naturalidad. Somos claves para aunar e integrar a generaciones anteriores con posteriores. Demandamos líderes diferentes que se hayan ganado el estatus por la vida del “potestas” no del “autoritas”. Deben ganarse nuestro respeto no imponerlo.
  4. Generación Y: Los famosos Millennials nacidos entre 1981 y 1995. Se estima que para 2025, el 50% de la fuerza de trabajo estará integrada por esta generación, por lo que el estudio de sus características diferenciales se ha convertido en fundamental. Son expertos en tecnología y valoran muchísimo, aspectos como la flexibilidad laboral y la conciliación. Necesitan que el proyecto les motive por eso no les vale cualquier trabajo ni cualquier empresa. Piden que estas tengan una responsabilidad social, un objetivo y un sentido. Muestran una gran creatividad y son capaces de hacer varias cosas a la vez “Multitaskers”. Demandan líderes comprometidos, empáticos y dialogantes.
  5. Generación Z: Empiezan a incorporarse ahora al mercado de trabajo por lo que todavía no se dispone de mucha información sobre sus características laborales. Son los nacidos a partir de 1996. Sí sabemos de ellos, que son los verdaderos nativos digitales, hasta el punto de no poder concebir su vida sin un dispositivo móvil entre las manos. Muestran muy poca paciencia ya que requieren de estímulos permanentes. Son muy inquietos y tienen un lado social muy desarrollado. Muy comprometidos. Empresas tradicionales como conocidas consultoras, auditoras de las denominadas “Big 4”, despachos clásicos de abogados no parecen resultarles atractivos como potenciales lugares de trabajo.

Estos serían por tanto los rasgos más característicos de cada generación. La convivencia de todas ellas en la empresa, es un reto para los departamentos de gestión de personas que deben encontrar los mecanismos para atraer y retener talento y facilitar su relación y cohesión en el día a día. En este sentido crear un entorno organizativo feliz y saludable será requisito imprescindible en pos de ese objetivo.

Puedes leer más sobre #felicidadorganizacional y el #MétodoHAW en http://metodohaw.isavia.com/?page_id=65

 

 

Mindfulness de andar por casa

Alicja_J / Pixabay

Hace unos días un muy buen amigo me visitaba en Madrid. Nos conocemos desde la infancia. Vivir en diferentes ciudades no ayuda, a pesar de ello siempre hemos estado al tanto de nuestras andanzas personales y profesionales. Conoce por tanto las distintas empresas por las que he pasado, y mi etapa más académica,  que arranca hace 7 años como profe y mentor y  ahora plenamente también como coach.

Fuimos a cenar al sitio que el archiconocido Chicote ha abierto cerca de Gran Vía,  pedimos una botella de vino y creamos el contexto para que naciera el texto. En filosofía Danesa es un momento perfectamente Hygge, lo que traducido sería algo así como estar muy a gusto. Rápidamente bajamos la guardia, no queremos impresionar a nadie, ni pretendemos ser otra persona distinta a quien realmente somos. Esta sensación es muy bonita porque reconocer al amigo de la infancia,  permite conectar con ese momento vital en el que SOMOS en mayúsculas, un yo verdadero, sin caretas, sin atrezzos, sin necesidad de pretender nada, simplemente ser.

En ese momento de paz, de felicidad, de “flow” que dicen ahora los más snobs, me pregunta: Oye tío,  ¿eso del Mindfulness que es?

No es el momento de ponerse académico, de tener un tomo “más campanudo” en la voz  y demostrarle mi conocimiento sesgado en la materia. Es el momento de explicarle de una manera “como de andar por casa” lo que para mi es Mindfulness. De no hacerlo así, estaría traicionando el momento que hemos creado y con ello nuestra amistad.

No procede por tanto  entrar en la parte más científica, la teoría de reducción del Estrés de Jon Kabat Zinn o los estudios de resonancia magnética sobre cerebros de monjes budistas, con  autorización e implicación del Dalai Lama, de Richard Davidson, o los estudios de GolemanPaul Ekman. y tantos otros.

Mindfulness le digo, va mucho más allá de una técnica, una moda, e incluso por su errónea identificación con la meditación budista,  de una religión.  Para mí es ya toda una filosofía de vida. Quizás el concepto sintetiza una evolución vital pero al poner el acento en el aquí y ahora, resume a la perfección mi manera de entender y caminar por la vida. Ir con atención plena, intentando no juzgar y observando todas las cosas con curiosidad,  me permite volver a conectar con mi esencia, esa que perdí cuando crecí y me atiborré de TENGO QUE. La misma que ahora recupero y reconozco.

Algo así me salió. En este punto llevábamos casi la totalidad de la botella de vino, pero había cogido carrerilla así que continué. Para mí, el único TENGO QUE  a cumplir es el deber de ser felices y esa felicidad está en la observación de la vida tal y como es, sin juicios, sin sesgos. Es la aceptación de lo que la vida nos da y más importante, de lo que la vida nos quita. Aceptar no es claudicar, es permitir que las cosas ocurran, observarlas, entrar en la emoción que nos provocan para luego dejarlas marchar.

Para mi todo eso es Mindfulness, explicado desde el corazón de un niño que se reencuentra con otro niño, a pesar de que ambos ya no lo sean, como bien atestigua la botella de vino prácticamente vacía, que yace inerte sobre  la mesa del restaurante.

 

Bienvenido a mi página web

Espero que os guste. Quiero recoger en ella mi actividad profesional como Profesor en escuelas de negocios, Mentor en instituciones públicas y privadas y Coach tanto para la consecución de objetivos personales (life Coaching) como trabajando en el ámbito de la empresa  (executive coaching).

Tengo la intención de escribir periódicamente  blogs sobre todos aquellos temas que encajen en las temáticas anteriores. A mí me servirán para comunicar inquietudes y compartir conocimientos y si pueden tener algo para otras personas me daré por más que satisfecho y agradecido por la oportunidad de tener esta visibilidad.