¿Que es la 4ª revolución industrial?

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También denominada era del conocimiento  se caracteriza porque los entornos empresariales no son predeterminados ni predeterminables, al contrario,  son cambiantes, ambiguos y tremendamente complejos.

VUCA cuyo acrónimo en Inglés es:  Volatile, Uncertain, Complex and Ambiguous se ha popularizo como el término más preciso a la hora de definir el marco en el que las empresas desarrollan actualmente su actividad. Me gusta encontrar un paralelismo entre sociedad y economía. De hecho mi evolución profesional me lleva cada vez más a mezclar ambos campos. Así disfruto de mis clases de economía en la escuela y de mis labores más inspiraciones y de desarrollo personal como Coach y Mentor fuera del ámbito académico.

Economía y sociedad, por tanto,  han ido de la mano. En la época agrícola la economía era prácticamente de auto-abastecimiento con  pequeños excedentes destinados al trueque, lo que conformaba una sociedad con las necesidades muy orientadas a la supervivencia y la seguridad. Con la época industrial los centros productivos se trasladan del campo a las ciudades y aparecen otro tipo de necesidades más afiliativas y de pertenencia. Se crean las primeras asociaciones y sindicatos donde poder canalizar esta actividad más relacional. Con la llegada de la era del conocimiento y sumiendo que tenemos cubiertas las necesidades anteriores, tal y como estableció Abraham Maslow, el acento se pone en otro tipo de necesidades más inspiracionales que tendrían que ver con el reconocimiento y la autorealización.

Recientes estudios sobre Millennials  demuestran que su principal motivador para trabajar no es económico. Muy al contrario tiene más que ver con el impacto que la empresa donde pudieran trabajar tiene en la sociedad, así como su contribución personal en este ecosistema. Buscan de alguna manera la autorealización en el trabajo lo que les permite ser selectivos a la hora de elegir empresa.

Ayer leía un artículo muy interesante del creador de Alibaba, con el que no puedo estar más de acuerdo. Por ponerlo en contexto,  este señor ha creado de la nada un imperio que compite en valoración económica ya con los principales monstruos de la distribución. Su tesis es que en el entorno actual lo más importante no es el IQ (coeficiente intelectual) sino el IE (coeficiente emocional). La economía ha cambiado, estos entornos altamente volátiles precisan de otro tipo de valores sociales. El reconocimiento y la autorealización, necesidades básicas a satisfacer por las empresas, si quieren atraer y retener talento hoy en día,  requieren de grandes dosis de inteligencia emocional.

Los robots nos pisan los talones y amenazan muchos de los trabajos tal y como son hoy en día conocidos, debemos por tanto formarnos en aquellas habilidades y competencias donde sabemos que no tienen cabida. Un robot no puede tener emociones ni sentimientos. No llegan a las empresas buscando reconocimiento o autorealización. Llegan para hacer un trabajo rutinario y mecánico sin más. Pongamos por tanto el acento en cuidar nuestras habilidades y competencias emocionales. Creemos entornos laborales donde se fomente la creatividad. Es el mejor antídoto sin duda ante entornos tan volátiles y cambiantes. Es además una característica innata al ser humano, residente en el hemisferio  derecho de nuestro cerebro, que no se puede por tanto implantar en un robot.

 

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